Ahora es el momento de la transformación tecnológica de tu empresa. Ya no hay vuelta atrás. O te unes o estás perdido.  

En los últimos años, internet y las nuevas tecnologías han revolucionado el mundo de los negocios y las marcas a pasos acelerados. Los nuevos sistemas de gestión empresarial, el nacimiento de las redes sociales y el marketing online entre otros, han dado una vuelta de tuerca a la forma en que las empresas llevan a cabo sus estrategias y sobre todo, cómo se relacionan con los consumidores.

A pesar de que aún existen algunos que se siguen resistiendo, e incluso otros que se unen a algunas tendencias, pero otras las dejan de lado, ha llegado el momento de adaptar tu negocio a los nuevos tiempos, porque según un análisis de Forrester la transformación tecnológica y digital no es una opción, sino pura necesidad.

En marketing B2B los compradores de ahora quieren vendedores modernos y a la última con los que poder interactuar a través de los canales más utilizados en este momento, y que la experiencia de cliente sea la esperada.

Por tanto, quien se recicle, prosperará, y el que no se suba al barco de la transformación tecnológica, verá como sus competidores logran alcanzar sus objetivos de mercado.

Cómo lograrlo

En primer lugar, innovando y empezando a proyectar energías hacia la transformación digital.

  1. Sin embargo, primero y antes de la tecnología, hay que empezar por la concienciación del equipo humano.

Este aspecto se consigue teniendo una visión global del funcionamiento y la dinámica de la empresa. Así entenderán la necesidad de una verdadera renovación digital que ahorra tiempo en los procesos, que innova y que de facto aporta resultados.

  1. Se debe incorporar y aplicar la formación continua

Animando al personal a que participe en cursos sobre las nuevas tecnologías y novedosas y efectivas formas de gestión.

  1. Celebrar el éxito y de forma periódica.

El coaching y el uso de la psicología de forma positiva ayudará de forma constante al cambio y a la transformación tecnológica progresivamente. Además es importante hacer partícipes a los distintos miembros de los departamentos.

  1. Analizar y medir resultados. 

Tras cada nueva implementación o nuevas herramientas digitales hay que medir el impacto, el ROI y otras interacciones significativas para comprobar qué puntos han optimizado considerablemente el funcionamiento de la empresa, y qué aspectos se pueden pulir.