WhatsApp en una estrategia de marketing. Te contamos todos los pros y contras que supone incluirlo. 

Si preguntas entre un grupo de gente quién no tiene WhatsApp, el gesto de contestación será el mismo en cualquier ámbito donde te muevas. Darán por hecho que la pregunta que has formulado, sobra en los tiempos que corren.

La revolución móvil y el apogeo de las apps son una forma de conectar con la audiencia. WhatsApp forma parte de nuestra vida cotidiana, y esto hace que se convierta en una aplicación que puede dar mucho juego a los marketers.

Cómo integrarlo en una estrategia

  1. One to one: esta opción supone mucho trabajo para las marcas. Se puede incluir en e-commerce si nos respalda una gran infraestructura para el servicio de atención al cliente o venta personalizada.
  2. Chat de grupo: piensa en este caso que todos los mensajes se comparten con todos los miembros del grupo y utilizarlo en marketing puede ocasionar con carácter general efecto rebote.
  3. Listas de Difusión a través de mensaje masivo a todos los contactos, pero nadie puede averiguar a quienes se ha enviado. Esta es la opción más idónea.

Pros de WhatsApp en marketing

No lo vamos a negar, WhatsApp, si se incluye bajo una estrategia, tiene beneficios.

  • Es gratis y libre de algoritmos. Lo que quiere decir, que a diferencia de otras plataformas que frustran bastante el alcance orgánico, esta plataforma es más espontánea.
  • Alerta de mensajes sin compromiso. WhatsApp avisa al usuario cuando le envía un mensaje, lo que significa que tenemos alrededor de un 70% de posibilidades de que sea abierto.
  • Conversaciones privadas: puedes contactar de forma directa con clientes y usuarios.
  • Entorno ordenado. Permite mayor visibilidad en comparación a Twitter, Facebook o Instagram.
  • La fidelidad de los suscriptores es mucho mayor.

¿Y los contras?

También existen. No todo es tan sencillo. Tengamos en cuenta que WhatsApp fue creado y pensado para las comunicaciones personales, no para iniciar campañas de marketing. Y aunque ahora se ha ido un poco de las manos, supone un desafío.

  • Se requiere mucha actividad e iniciativa por parte del usuario. El procedimiento más frecuente es incitar al usuario a que nos agregue y acto seguido enviarle un mensaje. También se le puede solicitar que rellene un formulario donde aportará su móvil, y a partir de aquí que nos agregue.
  • Límite de miembros en los grupos. WhatsApp permite hasta el máximo de 256 miembros por grupo. Aunque no hay límite de grupos, deberíamos organizar las listas, y esto implica más trabajo manual y menos automatización.
  • WhatsApp pertenece a un número móvil. Necesitaremos un móvil exclusivamente dedicado a esta parte de la estrategia.
  • Las mediciones tendrán que hacerse de forma manual. Como mucho podrás hacerlo a través de tablas o un Excel.
  • Carga de mensajes. En los teléfonos menos potentes, WhatsApp tiende a bloquearse si se intenta enviar un mensaje masivo a varios grupos al mismo tiempo. Deberemos ir lista por lista.