Hablamos de direcciones cortas (y fáciles de comprender y recordar) que mejorarán nuestro SEO. Hoy en día, la mayoría de los lenguajes de programación nos facilitan este trabajo.

Las URL amigables mejoran nuestro posicionamiento orgánico (SEO). Algunos lenguajes de programación poseen “plugins” que las crean automáticamente.

Cuando hablamos de URL amigables o semánticas, nos referimos a rutas de un sitio web que son descriptivas, a la par que sencillas, es decir, de fácil comprensión para todos los usuarios. Además, suelen ser fáciles de recordar y comprenden palabras con relación al contenido que nos vamos a encontrar en la página.

En el lado contrario a las URL amigables, encontramos las “no semánticas” o “no amigables”, que engloban los dominios que comprenden variables GET, números, frases extensas y caracteres extraños.

Ahora bien, cuando hablamos de las URL amigables, no podemos dejar pasar por alto los numerosos beneficios que conllevan para una empresa, como son:

1.º Son más sencillas de comprender y recordar para los usuarios, lo que los llevará encontrar más rápido nuestro sitio web. Además, les será más sencillo situarse en la estructura web y navegar a través de ella.

2.º Son muy valoradas por los buscadores, en especial para Google, por lo que nos ayudarán a mejorar nuestro posicionamiento orgánico (SEO).

3.º Se comparten de manera mucho más sencilla en redes sociales, blogs, páginas web, correo electrónico, ya que suelen ser de menor longitud.

¿Cómo crear una URL amigable?

Sinceramente, en la actualidad se convierte en una tarea bastante sencilla el hecho de crear una URL amigable, o incluso recrear la nuestra para optimizarla. La mayoría de los lenguajes de programación lo permiten y lo facilitan, e incluso algunos ponen a nuestra disposición plugins que las crean automáticamente.

Si hablamos de escribir una URL nueva, tendremos que marcar tres parámetros dentro de la estructura: el alias, con el que denominaremos la ruta, la estructura, con todos los niveles, y la ruta física del archivo. Pongamos un ejemplo:

http://www.tooltyp.com

http://www.tooltyp.com/proyectos

http://www.tooltyp.com/proyectos/john-smith

En el ejemplo anterior, vemos que se trata de un nombre corto y sencillo de recordar, que no introduce signos ni números y que a la hora de navegar por el directorio de la web nos permite encontrar intuitivamente lo que buscamos. Además, en el caso de encontrarnos en la página, si queremos volver atrás, solo tendremos que borrar el nombre del proyecto o categoría en cuestión.

Si nos centramos en el hecho de “recrear” una URL no semántica en una amigable, tendremos que hacer uso de rewrites, de manera que le mostremos al servidor que la nueva URL equivale a la ruta anterior. Además, tendremos que definir unas redirecciones (redirects) que envíen al usuario desde la antigua ruta hasta la que acabamos de crear.

Finalmente, pero no menos importante, debemos destacar que una URL que contenga keywords competitivas (buscadas por los usuarios) será propensa a posicionarse mejor que otra página nomenclada con signos, números y palabras que no estén relacionadas con la búsqueda en cuestión. Es decir, que una URL amigable no solo les facilita la navegación a los usuarios, sino también la interpretación de los robots de motores de búsqueda sobre el contenido que se ofrece en dicha web.

En definitiva, se trata de disponer de un nombre sencillo, relacionado con el sector de la web y que sea fácilmente recordado, de esta manera, los usuarios, por una parte, y los buscadores, por la otra, nos encontrarán más rápidamente.