Para la mayoría de marketers, el ROI o retorno de inversión en social media es un quebradero de cabeza constante. Está demostrado que el ROI es necesario. Para llevar a cabo la estrategia correcta en tu campaña, a continuación mostramos 3 consejos por los que irás sobre seguro.

1. Mide para aumentar los beneficios

El primer paso para evaluar con éxito los esfuerzos que has llevado a cabo en tu estrategia es centrarte en lo que realmente importa. Sólo cuando conectes los esfuerzos en social media con tus objetivos de campaña, vas a ser capaz de determinar el valor.

Atribución al social media, o créditos que destinamos para esta parte. Esto te ayudará a rendir cuentas y hacer status con tus clientes o tu jefe, descubriendo las distintas oportunidades para optimizar tus expectativas.

Céntrate en el awareness e identifica los puntos donde hay más conexiones significativas con los datos de negocio.

2. Analiza los compartidos y likes y comprueba su procedencia

El engagement se puede analizar desde distintos puntos de vista, pero no dice nada sobre el rendimiento de las acciones de marketing, al igual que comparar el número de seguidores con aquellos potenciales en parte no tiene sentido.

El número de likes, con los compartidos y los seguidores válidos son claros indicadores para evaluar el contenido que se está llevando a cabo. Si te dedicas a crear contenido, utiliza estos datos para conocer mejor a tu audiencia. Así podrás controlar tu estrategia y sus consecuencias.

Las medidas más significativas como el ROI o ROMI (Retorno de Inversión en Marketing) te ayudarán a cuantificar cuál es la situación o camino que debes seguir en términos objetivos y resultados.

3. No desesperes y actúa

El lado bueno es que no eres el único y nunca es tarde para actuar. La encuesta CMO establece que sólo el 37% de profesionales ha sido capaz de demostrar el impacto que causan las estrategias de social media de forma cuantitativa. Esto significa que casi el 60% no mira los indicadores relevantes para demostrar el impacto.

Lo importante es monitorizar y analizar los comportamientos, dependiendo de tus objetivos, y siempre con las herramientas adecuadas.