Ya está en marcha el RGPD y ¿ahora qué? Efectos y consecuencias tras su entrada en vigor.

Más originales, llamativos o con distintos mecanismos para llamar nuestra atención, pero el efecto ha sido similar para todos:

Cierta saturación entre los usuarios de internet – aunque con un toque de humor y tomándoselo con cierta filosofía- por el aluvión de emails recibidos en sus bandejas de entrada de forma masiva, procedentes de las empresas y marcas para cumplir con la normativa.

Aplicación del RGPD

Cualquier persona con correo electrónico ha sufrido la llegada de muchos emails la última semana por la aplicación del RGPD. Cierto, la mayoría no ha sido consciente de la cantidad de sitios web en los que está registrado hasta el pasado viernes 25 de mayo.

Es evidente que el cumplimiento de las normativas es un aspecto innegociable. De ahí que haya que cumplir con la norma a partir de ahora (aunque está en vigor desde 2016). No sin olvidar, que se tenía que haber tenido especial cuidado con no resultar intrusivos con los usuarios.

El pasado mes de abril ya se comentaban las novedades que traería la aplicación del RGPD, pero en ningún caso se pudo prever el largo listado de emails recibidos en las cuentas de correo electrónico.

El objetivo de estas comunicaciones es obtener el consentimiento de los usuarios de cara a poder tratar de manera correcta sus datos personales de acuerdo con la normativa europea.

En otro contexto, hay otras páginas que lo han hecho por no estar bien informadas y prevenir, y en otros casos, y por aprovechar el filón, algunas webs lo han lanzado a modo recordatorio con mensajes del estilo ‘¡hola estamos aquí! Somos xxxx’, y comunicar a los usuarios de dónde han obtenido sus datos, cómo los van a utilizar, cuánto tiempo los mantendrán, o a quién se los van a facilitar.

Efectos

El RGPD surge a raíz de querer unificar el tratamiento de los datos de los usuarios de la UE. Las empresas estaban encontrando muchas dificultades al tener que tratar con tantas regulaciones diferentes.

Por ahora, no existe unanimidad acerca de qué ocurrirá con los datos de los usuarios que no contesten los emails. Especialmente surgen dudas a la hora de hablar de comunicaciones comerciales, tales como newsletters. Si el usuario no contesta, ¿se le debe borrar automáticamente de la base de datos?

Consecuencias

En la mayoría de los casos se ha provocado que dichos emails se queden sin abrir. Incluso, muchos usuarios han cancelado suscripciones o se han dado de baja de las empresas remitentes.

Además, algunas informaciones apuntan a que algunas empresas no han actuado de manera correcta, puesto que simplemente enviando un email no se está cumpliendo con la nueva normativa, que implica más gestiones.

Incluso, algunas empresas han sido estafadas aprovechando la poca información que se tiene sobre la entrada en vigor del RGPD. Dichas empresas no tenían que cumplir el RGPD o simplemente pagaron un precio excesivo por unos servicios innecesarios o básicos.