El neuromarketing se centra en las tres partes fundamentales del cerebro. Debemos analizar y descubrir cuál o cuáles son las necesidades y preferencias de los consumidores.

El neuromarketing consiste en utilizar las técnicas de la neurociencia y adaptarlas a las acciones de la mercadotecnia. Es decir, se trata de analizar los procesos cerebrales de los consumidores durante las decisiones de compra. Buscando como objetivo final predecir sus comportamientos, identificar el impacto de las emociones y adelantarnos a ellos.

Este tipo de marketing se basa en la identificación de las tres zonas del cerebro humano, como bien define el consultor argentino Jonatan Loidi (ADEN Business School):

– El cerebro reptil, que gestiona nuestros instintos más básicos;

– El cerebro límbico, el de nuestras emociones;

– El cerebro neocórtex, el más racional.

¿Cómo llevamos a cabo acciones de neuromarketing?

A la hora de planificar y gestionar una acción de neuromarketing tenemos que ser conscientes de que se puede usar en cualquier área del marketing como: la investigación de mercados y/o comportamiento del consumidor, el diseño de productos (o servicios, packaging, etc.), montaje de promociones, marketing de contenidos y hasta en las acciones de social media, entre otro tipo de estrategias.

Ahora bien, en todas las áreas tendremos que atender una serie de pasos, un camino que seguir, que nos asegure la consecución de los objetivos definidos:

1.ºDescubrir las necesidades del público

El primer punto será analizar y descubrir cuál o cuáles son las necesidades y preferencias de los consumidores. Y en este paso nos centraremos en la primera parte del cerebro, el reptil, para conocer los deseos más básicos de los clientes.

De esta manera, una vez que seamos conocedores de las necesidades principales, estaremos en disposición de poder ofrecerles una solución y ya habremos avanzado un gran paso en el proceso de venta.

2.º Enlazar nuestros productos a las necesidades

Este punto se relaciona directamente con el anterior, ya que, cuando conocemos las necesidades de los consumidores, debemos adaptar nuestros productos o servicios a las mismas. Es decir, explicarles cómo nuestros productos los van a ayudar, y por qué lo van a hacer mejor que la competencia. En definitiva, cuál es nuestro valor añadido y qué característica nos diferencia de los demás.

3.º Mensaje

Ahora bien, una vez hayamos enlazado nuestros productos con las necesidades de los consumidores y sepamos cómo los vamos a ayudar, tendremos que diseñar el mensaje. Es importante conocer bien a la audiencia para poder comunicarnos con mediante un lenguaje adecuado que se adapte a las tres partes el cerebro: que capte el punto más primitivo del reptil, pero que también provoque las emociones que deseamos generar en los consumidores (cerebro límbico) y que la decisión de compra sea acorde a lo que les conviene a los clientes (cerebro racional).

Contando con los conocimientos básicos sobre “qué es el neuromarketing” y cómo debemos llevarlo a la práctica, ahora solo resta poner las cartas en la mesa y definir el plan de acciones adecuado para nuestra marca.