Con la llegada de la fecha límite para implantar el HTTPS en 2018, las webs que no lo hayan incluido, asumirán una serie de consecuencias.

En primer lugar, cabe destacar la diferencia entre HTTP y HTTPS. Aunque sean dos términos muy similares, esa última S va a suponer garantizar un nivel más alto de seguridad y privacidad a los usuarios que naveguen por tu web.

En un artículo anterior, explicamos por qué Google penalizará a las web que no empezasen por HTTPS en 2018. En ese momento se empezaba a hablar de lo que haría Google en un futuro, y ahora la fecha límite ha llegado y sus consecuencias.

¿Qué supone esta fecha límite?

Con la llegada de la actualización Google Chrome 68, Google avisará a los usuarios si una web es insegura. Teniendo en cuenta que Chrome aglutina el 58% del tráfico web como navegador, no adoptar el protocolo HTTPS tendría un efecto muy negativo en las cifras de cualquier página.

¿Qué supondría no adoptar el protocolo HTTPS en 2018?

Con las noticias sobre el RGPD o el escándalo de datos sufrido por Facebook, los usuarios están más concienciados que nunca en este sentido.

Hace un tiempo era frecuente comprobar como muchos visitantes no abandonaban webs inseguras. Sin embargo, hoy en día y tras malas experiencias, lo más frecuente en estos casos es el abandono inmediato.

Si tu web indica que no es segura, la tasa de rebote se disparará debido al gran número de abandonos. Por no hablar de los ecommerce, y su posible gran caída de ventas, tratándose de sitios que funcionan con pago, transacciones y a los que hay que proporcionar datos personales de los usuarios.

Beneficios de estar al día con el protocolo HTTPS en 2018

Teniendo en cuenta que muchas webs no adoptarán el protocolo HTTPS, todas las que sí lo incluyan y cumplan, destacarán de manera positiva automáticamente. A parte de evitar las penalizaciones de Google, el usuario percibirá una sensación de seguridad que ayudará a crear un buen vínculo con la página.

Resumiendo, la implantación del protocolo HTTPS en 2018 se debe enfocar como un beneficio hacia los usuarios y no como una obligación para evitar entrar en la lista negra de Google.