Las principales razones por las que este tipo de estrategias nos ayudarán a conseguir fans son la capacidad de atención y de retención para con nuestros contenidos. Las historias alcanzan una mayor popularidad o viralidad al salirse del esquema del “clásico anuncio publicitario”.

En ocasiones, las marcas nos preocupamos en exceso por el número de seguidores que tenemos en nuestras páginas de Facebook o Google Plus, por las visitas de nuestras web o por los followers de Instagram o Twitter. Sin embargo, no caemos en la cuenta de lo que realmente importa es que estos seguidores den un paso más hacia la conversión en ventas y a la fidelidad hacia la marca.

Para alcanzar que nuestros seguidores se conviertan en verdaderos fans de nuestra marca, tenemos varias alternativas. Sin embargo, una de las más efectivas es la creación de una Brand Storytelling. Es decir, una estrategia de contenidos en la que narremos una historia donde la marca sea uno de los protagonistas (compartiendo protagonismo con los consumidores y la solución a sus problemas habituales).

La principal razón por la que este tipo de estrategias nos ayudarán a conseguir fans es la capacidad de atención y de retención que se consigue. Es decir, las historias alcanzan una mayor popularidad o viralidad, de manera que alcanzaremos a una mayor audiencia. Pero, además, si nos fijamos, cuando alguien nos narra una historia, nuestro cerebro la procesa de una manera distinta, relacionándola con nuestra experiencia personal, por lo que nuestra capacidad de retención será mucho mayor.

Principales componentes

Toda buena Storytelling tiene que tener una buena trama, con un inicio, un desarrollo y un final. Además, como mencionamos anteriormente, los consumidores deben estar involucrados y ser los protagonistas (o coprotagonistas) de la misma. De esta manera debemos introducir un problema o una situación que se debe satisfacer y que, por supuesto, sean nuestros productos o servicios los que ofrezcan la solución.

Sin embargo, tendremos que huir de autocalificarnos como los héroes de la historia y de presentarnos como salvadores de causas fuera de lo común. Lo que debemos buscar son situaciones cotidianas, con las que los seguidores se sientan identificados.

Como mencionamos en párrafos anteriores, toda Brand Storytelling debe introducir a los consumidores los productos o servicios de la marca, además de la marca en sí. Pero también  tendrán que aparecer:

a) Nuestro propósito (o propósitos): es decir, qué hacemos y qué nos diferencia de la competencia. Es decir, si nos diferenciamos por  participar en causas sociales, por la atención al cliente, la calidad, la rapidez, el precio, etc.

b) Nuestros valores: en qué creemos y qué representamos. Estos pueden ser la lealtad, la transparencia, la calidad, el respeto por el medio ambiente, etc.

c) Nuestra visión de futuro, así como nuestra misión: se trata, en definitiva, de narrar una historia, como la de un libro o una película, en la que busquemos situaciones cotidianas de nuestro púbico objetivo y en la que la marca tenga un protagonismo especial.

El ingrediente final (e incluso el más importante) será la capacidad de generar emociones y sorpresas en la audiencia. Una pieza comunicacional sin creatividad será un gasto de dinero sin sentido, ya que pasará desapercibida al ser “una más” entre el montón.