El protocolo HTTP ha estado 20 años evolucionando, hasta llegar a su última versión: HTTP/2. Te contamos en qué consiste y sus ventajas.

En los años 90 se desarrolló el protocolo HTTP, que es básicamente lo que permite la conexión entre los clientes y los servidores.

Cuando escribimos una dirección web en el ordenador, el servidor recibe una petición HTTP y devuelve una respuesta mostrando la web requerida. En ocasiones pueden surgir errores y aparecerá, por ejemplo, la famosa página de error 404.

De HTTP a HTTPS

El último año, Google realizó unos cambios muy relevantes en cuanto al protocolo HTTP. Instó a las webs a cambiar del protocolo HTTP al protocolo HTTPS. Aquellas páginas que no llevasen a cabo este cambio se verían penalizadas en cuanto a su posicionamiento.

Las que no adoptaron el nuevo protocolo muestran a los usuarios un mensaje informando que esa web no es segura. Esto vale de indicador sobre la importancia que tiene estar al día en este sentido.

HTTP/2, el siguiente paso más veloz

Como hemos podido observar, los protocolos están en constante evolución, siempre tratando de ofrecer el mejor servicio a los usuarios. En primer lugar, el protocolo HTTP/2 ofrece un intercambio de información más eficaz y rápida entre el cliente y el servidor.

La gran y principal diferencia entre HTTP/1 y HTTP/2 es que con este último, los servidores son capaces de atender varias peticiones a la vez. El resto de diferencias destacadas son:

  • Flujos multiplexados

HTTP/2 permite enviar y recibir varias peticiones a los navegadores al mismo tiempo, mientras que con HTTP/1 se tenía que esperar a que el servidor contestase a una petición para enviar la siguiente.

  • Estructura binaria

Mientras que HTTP/1 manejaba texto plano, HTTP/2 funcionará con una estructura binaria. El formato binario es una mejora, puesto que el formato de texto tenía cierta carga adicional que se traducía en un tiempo de carga mayor para las páginas.

  • Server Push

Con el protocolo HTTP/1, la página HTML se envía al navegador y este lo analiza y decide los medios que necesita. El último paso es solicitar esos medios al servidor. Con el nuevo protocolo HTTP/2, se instaura un sistema más proactivo, que envía los medios que considera que serán más probables que le soliciten, antes de que se los soliciten. Dichos medios se quedan en la memoria caché, de esa manera estarían disponibles en caso de que se soliciten.

  • Compresión de cabecera

Con el protocolo HTTP/2, las cabeceras se empaquetan en un mismo bloque para ser enviado como una unidad, siempre que se realice una conexión.