Antes que nada, es necesario estudiar dónde se encuentra nuestra competencia. Un factor primordial es conocer quién es nuestro público objetivo y qué plataformas son las más populares entre los miembros del nicho.

En los últimos años, las redes sociales han crecido a pasos agigantados y las marcas no se han quedado atrás a la hora de introducirse en ellas. Las empresas tenemos la posibilidad de estar presentes en Twitter, Facebook, Google Plus, Linkedin, Instagram, Pinterest, etc.

Sin embargo, es cierto que a veces pecamos de querer generalizar y estar en todas las redes sociales posibles, pensando que así tendremos mayor visibilidad. Pero los resultados, lejos de ser beneficiosos, nos perjudican, ya que es imposible gestionar y actualizarlas todas de manera periódica, a no ser que tengamos todo un equipo de community managers. Y, aun siendo así, hay plataformas que no se adecuarán a nuestros objetivos, por lo que será un esfuerzo en vano. El tiempo es un recurso muy valioso.

Así pues, tendremos que saber seleccionar qué redes sociales nos interesan y, para esto, debemos hacernos las siguientes preguntas:

1.º Qué ofrecemos: ser conscientes de cuál es nuestro producto o servicio, y en qué redes sociales puede encajar y en cuáles no. Así, por ejemplo, si vendemos un producto muy visual, u ofrecemos un servicio atractivo, nos interesarán las redes sociales audiovisuales (Instagram, Pinterest, Flickr, Youtube o Vimeo, entre otras). En caso contrario, lo mejor será evitar este tipo de plataformas.

2.º Cuáles son nuestras necesidades y objetivos: la segunda pregunta que debemos hacernos es qué es lo que buscamos alcanzar con nuestra estrategia de social media. Por ejemplo, si necesitamos mejorar nuestra atención al cliente, Twitter será un fantástico aliado; si queremos aumentar el engagement, Facebook se convierte en una buena opción; si nuestra finalidad es atraer tráfico hacia nuestra página web, Google Plus o Pinterest son las mejores opciones, ya que aportan gran valor en el posicionamiento SEO.

3.º Quién es nuestro público objetivo: debemos conocer a quién nos dirigimos para saber en qué plataformas sociales realizaremos nuestras acciones. Es decir, según los usuarios que abundan en cada red, podemos segmentar nuestra estrategia por edades. Por ejemplo: Google Plus atrae a un público de entre 18-25 años, Facebook es más generalista y Tuenti se queda con el perfil de menor edad. Si lo hacemos por sexo, tendremos que tener en cuenta que las mujeres prefieren Facebook o Pinterest, mientras que los hombres Twitter, Youtube o LinkedIn.

4.º Dónde está nuestra competencia: finalmente, otra respuesta que debemos encontrar es en qué redes sociales se encuentra nuestra competencia. De esta manera, no solo sabremos dónde debemos estar sí o sí, sino que también podremos detectar una oportunidad de diferenciación al trabajar una red que aún no esté siendo correctamente explotada por los competidores.

Si, por el contrario, nos dirigimos a otras empresas, es decir, si somos intermediarios, las redes sociales profesionales se convertirán en nuestro mejor aliado, véase como mejor ejemplo Linkedin o about me.

Se trata, pues, de analizar nuestra situación y nuestro entorno para seleccionar cuál o cuáles redes sociales son las más apropiadas para nuestra marca. Además, tendremos que conocer nuestras posibilidades para saber cuánto podremos abarcar por lo que respecta a número y trabajo.